Colombia y los retos de la Economía Naranja


El nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, tiene como objetivo dentro de su programa de gobierno, impulsar la denominada “economía naranja”. Dentro de sus propuestas el nuevo mandatario colombiano recoge las experiencias obtenidas en su paso por el Banco Interamericano de Desarrollo, donde participó en investigaciones y publicaciones al respecto. Sobre el significado de la “Economía Naranja”, se puede decir que es la integración de actividades que permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

El concepto de Economía Naranja tiene como precedente a “la Economía Creativa”, término desarrollado por John Hawkins, autor del libro “La economía creativa: transformar una idea en beneficios” publicado en 2001. En su libro el investigador incluye los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual. Se habla de economía “naranja”, porque el color naranja suele asociarse a la cultura, la creatividad y la identidad y es lo más cercano a identificar estas manifestaciones.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sostiene que las industriales culturales comprenden los bienes y servicios que tradicionalmente se asocian con las políticas culturales, los servicios creativos y los deportes. Las clasifica en tres categorías: Las Convencionales (por ejemplo, editorial, libros, cine, etc.), Otras (por ejemplo, ópera, artesanías, diseño, etc.) y las Nuevas (por ejemplo, publicidad, software, videojuegos, etc.).

Importantes instituciones y organizaciones han puesto su atención sobre estas industrias:

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO

Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo – UNCTAD.

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual – OMPI.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL.

Dentro de la economía naranja se encentran, La economía cultural y las industrias creativas, en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales. Igualmente, las áreas de soporte para la creatividad. Actividades que tienen como base la creatividad y la diferenciación. La gran oportunidad de negocio y transformación son para los que se atreven a encarar la innovación y la adopción temprana, que repercuten directamente en la creación de negocios.

Respecto al contexto colombiano, debe subrayarse que el campo cultural está dividido estadísticamente en los siguientes sectores: audiovisual, libros y publicaciones periódicas, música fotograbada, juegos y juguetes, artes escénicas y espectáculos, educación cultural, creación publicitaria, artes visuales, creación, diseño y patrimonio cultural”.

La economía naranja mueve una buena parte del PIB de los países que la desarrollan y estos son algunos datos al respecto. Según el documento la economía naranja, una oportunidad infinita. En 2011, de los 3.266 millones de trabajadores en el mundo, la economía naranja generó 144 millones de empleos, de los cuales 10 millones de puestos correspondieron a América Latina. El Cirque du Soleil emplea a más de 5.000 personas y reporta ventas que superan los 800 millones de dólares anuales. Netflix, el video club por correo físico y virtual, tiene 33 millones de suscriptores y comercializa anualmente 3.600 millones de dólares por año. El XXII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en el 2010, reunión 3.900.000 personas. El Carnaval de Río de Janeiro recibió 850.000 visitantes en 2012 quienes consumieron 828 millones de dólares. Más de 100 horas de video son subidas cada minuto a Youtube, acumulando en agosto de 2013, 6.000 millones de horas de video visitadas por más de 1.000 millones de personas.


Columnista Julian Castrillon en escolombia


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