Los visibilización de los migrantes frente al coronavirus

Desde principios de 2020, todos los países se han visto paralizados de diferente forma por la pandemia de Covid-19. Una de las poblaciones más afectada ha sido los migrantes porque muchos no están regularizados y al disminuirse el empleo, así tengan documentación, son los primeros en engrosar el listado de desempleados.

La migración es un colectivo que ha tenido que asumir con más rigurosidad las consecuencias que ha dejado la pandemia como: empeoramiento de su salud, desempleo, dificultades para regularizarse. Se puede decir que la pandemia agravó sustancialmente las precarias condiciones en las que se encuentran los migrantes en España, previamente marginalizadas. El cierre de los comercios y el confinamiento dejó sin empleo a miles de ellos. En muchos casos, su temor no ha sido morir por el coronavirus, sino afrontar el hambre y marginamiento.

Los gobiernos de ámbito local y nacional, como estrategia para evitar la propagación del virus, impusieron restricciones a la movilidad, pidiendo a los ciudadanos que se quedaran en casa. Sin embargo, estas medidas han sido de más fácil cumplimiento para la población residente, quienes tienen un trabajo regularizado estable.

Movilidad

En el caso de los migrantes tienen empleos inestables de mucha movilidad, trabajando por horas, por lo tanto, les ha resultado más difícil quedarse en casa, porque la mayoría de las veces, es un rebusque que implica moverse de un lado a otro. No movilizarse implica no tener ingreso y como consecuencia no tener sustento para si mismo y su familia.

La consecuencia general, es que, desde comienzos del año anterior los migrantes se han visto en situaciones de desempleo por largas temporadas, debido a que la población residente que corrientemente le brindaba empleo, se ha encontrado en situación de incertidumbre social y económica.

El parón económico, generado por el coronavirus, se ha traducido en una de las principales situaciones de exclusión vividas por los migrantes en el nuevo siglo en España. Cientos de miles de trabajadores migrantes han perdido su empleo, situación que ha incrementado su vulnerabilidad y exclusión. Las normas de confinamiento que han implicado “quedarse en casa” ha sido imposible para su sobrevivencia porque nadie se puede confinar sino tienen un techo seguro.

Tomar medidas de distanciamiento resultaba inaplicable cuando se está en viviendas de emergencia sobre ocupadas, inclusive chabolas. Los migrantes regularizados o no, están asumiendo estoicamente todos los efectos negativos psicosociales y económicos de la pandemia, con la diferencia que si están sin regularizar quedan sin derechos para pedir protección.

Invisibles

Las administraciones ante la paralización de la economía, han definido ayudas direccionadas a la población, que estadísticamente está reconocida como residente. El hecho de estar identificados, permite que el gobierno le pueda otorgar subsidios frente a la pérdida de su empleo conocido. El caso del colectivo migrante, es diferente, máxime cuando quienes no están regularizados no figuran oficialmente como empleados o desempleados; lo que les hace invisibles para ser objetos y sujetos de ayudas oficiales.

Con ello se ven relegados a ayudas marginales, como entrega de alimentos y prestaciones de último recurso. Debe preocupar, entonces, la falta de protección social y los escasos recursos materiales de los migrantes, atrapados en los países de acogida que les impide la compra de alimentos o alojamiento, o la falta de distanciamiento social si viven en espacios reducidos.

Entidades como ACNUR y la OIM, han llamado la atención en que la migración en los próximos años se enfrentará a un mayor riesgo de marginalidad con fuerte presión para retornar sin que sus países de origen les puedan brindar un adecuado retorno. En los países de destino, la migración afrontará condiciones de muchísima mayor escasez, con dificultades de accesos elementales a alimentación y a servicios de salud.

Impacto social

La Organización Internacional del Trabajo OIT, expresa que una de las principales preocupaciones en tiempos de pandemia, es la limitada capacidad de los países receptores para atender a los migrantes. Se observa que a menudo no cuentan con políticas y sistemas que garanticen una gobernanza eficaz de la migración laboral y planes de reincorporación sin tropiezos, incluso para el perfeccionamiento y el reconocimiento de las competencias laborales”.

Los análisis de la Organización alertan sobre “un impacto social y económico potencialmente grave” si los migrantes regresan a sus países de origen en un “lapso breve de tiempo” y si no reciben ayudas para su reintegración en el mercado laboral o se les excluye de las medidas de protección social.

La Organización Internacional del Trabajo reclama que los migrantes en la crisis del coronavirus reciban todos los mecanismos de protección que se dé a la población residente, en los países de acogida o si retornan.

Foto Oxfam

Columnista Julian Castrillon en escolombia

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