Colombia, un país en re-construcción


El pueblo colombiano eligió su presidente en las urnas, y por primera vez es elegida una mujer como vicepresidenta de la república. Debido al actual momento que atraviesa el país, donde confluyen una serie de hechos históricos que nunca habían tenido lugar como la firma del acuerdo de paz, la inclusión activa y efectiva de la mujer en la política, la búsqueda de una reforma electoral, entre otros hechos relevantes, se abre un abanico de amplias posibilidades para re-construir el país con el que todos soñamos.

Era impensable hablar de Colombia sin nombrar los estigmas de décadas de violencia, y series televisivas que contaban acerca del sufrimiento y dolor de sus ciudadanos. El sábado pasado, me encontraba en el Palacio de Velásquez del parque de El Retiro en la imperdible exposición, que estará hasta el 2 de septiembre, de Beatriz González, artista colombiana cuya obra parte de la premisa “el arte cuenta lo que la historia no puede contar”.

Su trabajo se articula en torno a la cuestión de la memoria en un país marcado por cincuenta años de violencia y guerras sucesivas, haciendo una crítica política -no buscando reflejar sucesos trágicos-, sino el hacer perceptible el dolor que estos provocan de manera individual y colectiva en las personas y sociedades.

Esta actividad permitió generar una serie de reflexiones acerca del porvenir de Colombia. Es necesario tomar partida en este crucial momento para la re-construcción de nuestro país desde nuestros contextos próximos. Sea que nos encontremos en el exterior o en cualquier rincón de Colombia, la transformación y construcción de paz empieza por los actos cotidianos. La manera de relacionarnos con las personas cercanas en el trabajo, en el hogar y en la sociedad es lo que marca la diferencia, sabiendo que somos embajadores del tricolor en todos los lugares donde estemos.

Es habitual esperar que los cambios vengan desde el gobierno y delegar las responsabilidades en otros, pensar que lo bueno o malo que pasa en un país depende de las decisiones de los representantes. Si bien hay expectativa por el electo gobierno, lo cierto es que un país no solo se construye de la minoría que lo representa en los escaños públicos. Los ciudadanos debemos trabajar de manera articulada con nuestros gobiernos a través de nuestros actos día a día y la participación ciudadana activa para re-construir la Colombia que soñamos.

En ese sentido, lo que lograremos entonces, será el desarrollo de una política conjunta orientada al bienestar y el fortalecimiento de la economía, que priorice la justicia social y la educación antes que el financiamiento de la guerra, que fortalezca el progreso de la población campesina y dignifique la mujer y la protección de los niños, respete la libertad religiosa e impulse y promueva una reforma electoral hacia el fortalecimiento de la democracia en el país y la convivencia con respeto.

La invitación entonces es a la reflexión y la transformación tanto individual como colectiva en los actos cotidianos tanto en la esfera privada como pública, orientada al fortalecimiento de la democracia y la construcción de la nueva Colombia.



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