
En Colombia jugábamos al escondite: quien llegaba al final sin ser descubierto gritaba desde la pared: “¡Salve usted la patria!” y liberaba a todos. Hoy, tras décadas de migración invisibilizada, millones de colombianos siguen escondidos para el Estado. No es nostalgia, es urgencia. Esta vez no grita un niño, sino un país esperando ser visibilizado. Señora Canciller, salve usted al migrante.
Viceministerio para las Migraciones
Durante años he impulsado, junto a muchas otras voces, la creación del Viceministerio para las Migraciones. No es una idea individual, sino un consenso madurado por organizaciones que comprenden la necesidad de contar con una estructura institucional y dentro del Estado dotada de presupuesto, metas claras e indicadores medibles, capaz de incidir realmente en las políticas públicas que afectan a quienes migran. No es una moda, ni un capricho. Es una exigencia técnica y política respaldada por la Ley 2136 de 2021, que previó esta figura dentro del diseño institucional de la Cancillería.
Lo que se plantea no es aumentar la burocracia, sino construir institucionalidad para una realidad que ya existe. Hoy las acciones del Estado frente a la migración están dispersas entre consulados, oficinas de retorno y programas sociales, sin articulación, sin recursos propios, sin dirección ni seguimiento. Un viceministerio permitiría coordinar esas funciones, establecer una ruta con objetivos concretos, asignar presupuestos y medir resultados, integrándolos de forma coherente al Plan Nacional de Desarrollo.
Los países que han tomado este camino nos muestran su eficacia. México, Ecuador, España o Portugal cuentan con estructuras similares que no solo representan a sus migrantes, sino que los reconocen como actores esenciales del desarrollo nacional. La evidencia es clara: los Estados que cuidan a su gente, dentro o fuera de sus fronteras, construyen sociedades más cohesionadas, fuertes y con identidad.
Yolanda Villavicencio
Hoy Colombia vive una coyuntura sin precedentes. Por primera vez, una mujer migrante —Yolanda Villavicencio— lidera la política exterior del país. Ella conoce el desarraigo. Sabe lo que implican los trámites consulares y lo que significa sentirse lejos sin respaldo institucional. Además, este año Colombia será sede del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, una oportunidad única para anunciar un giro estructural en la política migratoria.
Sé que la Canciller enfrenta desafíos apremiantes: resolver la crisis de los pasaportes, atender las agendas multilaterales, reconstruir la red consular. Son tareas urgentes y complejas. Pero precisamente por eso, este no es el momento de postergar una decisión que puede marcar un antes y un después. La migración no puede seguir siendo un asunto lateral, mientras millones de colombianos viven sin mecanismos reales de participación, dependiendo de gestos aislados o de promesas en el Congreso.
Señora Canciller, usted sabe lo que significa migrar. Lo ha vivido. Y hoy tiene la oportunidad de transformar esa vivencia en política pública. De pasar de la empatía al liderazgo. De dejar una huella institucional duradera. No deje pasar este momento histórico para consolidar un viceministerio que articule, visibilice y fortalezca la política migratoria colombiana.
Salve usted al migrante, señora Canciller.

