Opinión

Votar: un acto de amor por Colombia, más allá de las ideas

Opinión de Felipe Villamil | @Felipevillamil_
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En tiempos donde las diferencias parecen dividir más que enriquecer, es urgente recordar que votar no es simplemente elegir entre colores, partidos o ideologías. Votar es un acto profundo de compromiso con la vida, con la comunidad, con el país que llevamos en el alma, aunque estemos lejos de sus tierras.

La palabra votar proviene del latín votare, que significa hacer votos, prometer, expresar un deseo. En su origen, era una ofrenda espiritual, una súplica a los dioses. Más tarde, en el terreno político, se transformó en sufragium, compuesto por sub- (desde abajo) y frangere (romper). Así, el voto se convirtió en una herramienta para quebrar el silencio, para alzar la voz desde las bases, para construir desde la pluralidad.

La fiesta democrática como expresión cultural.

Los colombianos sabemos celebrar. Lo hacemos con música, con tambores, con colores que vibran en cada rincón del Caribe, los Andes y el Pacífico. Pero hay una fiesta que merece igual entusiasmo: la fiesta democrática. Votar es bailar con la historia, es rendir homenaje a quienes lucharon por nuestra voz, es reafirmar que el poder reside en el pueblo.

Desde España, donde miles de colombianos han construido nuevos hogares, el llamado es claro: no dejemos que el interés común se diluya en la comodidad o la indiferencia. Nuestra verraquera no se mide solo en resiliencia, sino en participación activa, en el respeto por las diferencias, en el amor por lo colectivo.

Más allá del color, la razón o la posición.

No importa si nuestras ideas políticas son rojas, azules, verdes o multicolores. Lo que importa es que ejerzamos el derecho y el deber de votar con conciencia, con respeto, con la certeza de que cada papeleta es una promesa de futuro. Defender nuestras ideas no significa atacar las ajenas. Podemos debatir con pasión, pero nunca con odio. Podemos disentir, pero jamás deshumanizar.

El poder que emana desde abajo.

Recordemos siempre que el sufragio es un mandato desde las bases. Quienes son elegidos deben saber que su autoridad no es un privilegio, sino una responsabilidad. Fracturar la confianza popular es traicionar el alma de la democracia. Por eso, votar no es solo elegir: es vigilar, exigir, construir.

Tu voto es importante. Tu familia también.

A todos nuestros connacionales en España: participen en las elecciones al Senado, Cámara de Representantes y Presidencia 2026–2030. No dejemos que otros decidan por nosotros. Votar es sembrar esperanza, es abrazar a Colombia desde la distancia, es decir con orgullo: Sí, sí Colombia. Sí, sí Caribe.
Como colombiano comprometido con el bienestar de nuestra nación, hago un llamado a abanderar nuestras verdaderas intenciones de gestión social.

Es momento de unirnos, de fortalecer lazos que nos conectan como comunidad en el exterior, y consolidar la diáspora colombiana en España como un actor clave en la construcción de país.
Acompañemos al gobierno en sus esfuerzos, pero también elevemos nuestra voz como ciudadanos activos.

Aumentemos la participación ciudadana desde el extranjero, generando propuestas, liderazgos y redes que impulsen una agenda de gobernanza inclusiva, diversa y representativa. La diáspora no es solo una consecuencia de la migración: es una oportunidad para construir agentes de cambio que aporten desde la distancia, con visión global y corazón colombiano.


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