
Opinión de Francisco Caballero Bejarano | Artista conceptual y gestor cultural | e40galeria@davprojects
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En su recorrido internacional, se tuvo la oportunidad de asistir en Madrid a las reflexiones de Sergio Fajardo, académico y político colombiano, candidato presidencial por tercera ocasión para el 2026.
Durante su intervención, Fajardo valoró positivamente el trabajo del actual presidente Gustavo Petro, reconociendo que ha dado visibilidad a territorios y comunidades como nunca antes se había hecho en la historia de Colombia.
No obstante, también señaló con contundencia que el país vive una extrema polarización desde el año 2010, con la llegada del tándem Uribe-Santos, y que hoy Colombia se encuentra en “cuidados intensivos” en cinco áreas fundamentales:
“Mejoras sustanciales en la seguridad ciudadana, la salud, el tema energético, las finanzas del país y, como capítulo preferencial desde hace mucho tiempo, el combate a la corrupción generalizada”.
Propuesta alternativa
Estas áreas -según explicó- son básicas para cualquier gobierno que aspire a dirigir el país. Desde su movimiento “Adelante con Fajardo”, que se presenta como una propuesta alternativa a la derecha y la izquierda, planteó la necesidad de resarcir el espíritu de las fuerzas armadas para restablecer el orden frente a los problemas de las bandas criminales y la extorsión.
En sus palabras, la actual “Paz total” se ha convertido en un “Caos total”, ya que muchos espacios que antes contaban con un cierto orden de seguridad han sido ocupados por fuerzas ilegales que desdibujan la Colombia que él conoció y gestionó durante su experiencia como alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia.
Uno de los mensajes más importantes y que debería llegar al “Escuchadero” de todos los candidatos políticos, sin importar su color, es el reconocimiento de que la diáspora colombiana es, en realidad, el departamento más grande del país, aunque paradójicamente el más olvidado.
A pesar de ser el grupo que más beneficios aporta a Colombia, especialmente a través de las remesas, que hoy superan incluso los ingresos del petróleo y el café, la diáspora no recibe ningún beneficio real desde las políticas públicas dirigidas a los colombianos en el exterior.
Se agradece la convocatoria y visita de Sergio Fajardo, pero hay que decirlo:
“Son muy pocas, o nulas, las narrativas positivas que se nos plantean desde los candidatos, -ya sean presidenciales o del Congreso-, para la diáspora. Lo que oímos ya lo sabemos desde hace mucho, por nuestra historia de allá y de acá. Nada nuevo para la diáspora… ojalá algo nuevo en poco tiempo”.
Una de las iniciativas que se promueven desde los colombianos en el exterior es escuchar a todos los candidatos, de todos los colores políticos, y hacer sentir la voz de la diáspora en el debate nacional.
A los partidos y aspirantes se les deja un consejo: “No jueguen con la diáspora colombiana cada cuatro años. Somos los huevitos de oro, y merecemos más que una visita: merecemos verdaderas políticas públicas”.
