
Opinión de: Lorena Urrea Bolívar | Durvy Yeslany Rivas Sánchez
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De la incidencia social a la política de Estado (I)
Este análisis se construye desde una práctica situada y transnacional. Como abogadas feministas e integrantes de la Red de Diplomacia Feminista por la Paz, nuestro punto de partida no es exclusivamente académico ni institucional, sino que emerge del cruce entre el ejercicio jurídico, la incidencia en procesos colectivos y la experiencia en asuntos de movilidad humana.
Fue precisamente nuestra participación en la III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe (Santa Marta, 2025) la que nos convocó a desarrollar esta reflexión sobre el vínculo entre la Política Exterior Feminista (PEF) y los espacios birregionales de base ya consolidados.
Este escenario permite ilustrar que la agenda de las mujeres no constituye una propuesta emergente, sino una fuerza política que desde hace décadas disputa sentidos en el ámbito global. Bajo la premisa del feminismo como movimiento transformador, proponemos problematizar cómo la diplomacia oficial a través de la promulgación de normas como la PEF puede entrar en diálogo con las agendas y la agencia política que ya se gestan en los territorios.
Convergencia social
La participación en este espacio de convergencia social nos permitió explorar cómo los diálogos sostenidos en la agenda birregional, centrados en la participación política efectiva y en la agencia de las mujeres en la toma de decisiones, guardan una conexión profunda con la PEF como herramienta de política pública.
La Cumbre, entendida como un “laboratorio social”, aportó elementos clave para analizar las agendas de incidencia política que los movimientos feministas ya impulsan en escenarios globales y para reflexionar sobre cómo estas agendas podrían encontrar en la PEF un mecanismo que trascienda el tradicional diálogo entre Estados.
Este ejercicio se inscribe además en un momento político relevante, en el que Colombia se alista para formalizar su Política Exterior Feminista. Dicho avance institucional adquiere especial relevancia en un siglo XXI en el que el feminismo, pese a la ampliación de sus enfoques, sujetos y estrategias, continúa enfrentando estigmatización y resistencias sociales.
Aproximación pragmática y estratégica
La pregunta central no es si Colombia adopta formalmente una PEF, sino cómo esta política puede cobrar sentido práctico en escenarios reales donde ya se disputan agendas desde abajo. A lo largo de su evolución, el feminismo ha dialogado con contextos sociales, culturales y políticos específicos y, lejos de perder vigencia, se consolida hoy como una herramienta central para la defensa de los derechos humanos.
Desde esta perspectiva, resulta pertinente reflexionar sobre una aproximación pragmática y estratégica de la PEF, entendida como un mecanismo capaz de potenciar la agencia política, descentralizar la diplomacia de las élites y fortalecer las diplomacias de segunda vía.

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