
Por: Nathaly Lara @NathalyLaraG | José David Serrano @jds49349 | Javier Urrea @JavierUrreaC
===
Históricamente, la política exterior colombiana se ha caracterizado por tender puentes de orden estatal, político y económico con las potencias de occidente, en particular con Estados Unidos. En este contexto, los gobiernos colombianos del siglo XXI han basado sus principales políticas exteriores en la relación que establecen con el país norteamericano.
El Gobierno de Álvaro Uribe buscó el apoyo norteamericano e internacional a través de la Política de Seguridad Democrática y la lucha contra la insurgencia. Juan Manuel Santos consolidó un bloque multilateral de apoyo al proceso de paz con la guerrilla de las FARC. Iván Duque se alineó con Estados Unidos a través de la crítica a los regímenes del “socialismo del siglo XXI”, y en particular con el cerco diplomático a Venezuela. Más recientemente, Gustavo Petro ha buscado consolidar una diplomacia abierta a la búsqueda de nuevos socios, y crítica frente a la “naturalidad” del lazo en las relaciones estadounidenses y colombianas.
Ante este panorama, resulta evidente que la política migratoria colombiana no ha sido, precisamente, la protagonista de la política exterior colombiana. No obstante, y teniendo en cuenta el aumento de la diáspora de nacionales que se ha registrado en las últimas tres décadas, desde Migración Inteligente hemos querido analizar cómo los gobiernos han abordado el problema migratorio en los últimos 25 años, revisando las propuestas institucionales, así como las fortalezas y debilidades de la gestión que ha misma desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.
Colombia nos Une
Entre el año 2002 – 2010, los Planes Nacionales de Desarrollo (PND) “Hacia Un Estado Comunitario” y “Desarrollo Para Todos”, dieron lugar a la creación del Programa Colombia nos Une, que buscó el fortalecimiento de los vínculos entre la institucionalidad y los connacionales en el exterior. En este marco, y a nivel de migraciones, se produjo un fortalecimiento del sistema consular, la creación de jornadas móviles en los principales países de destino de los migrantes, y se insistió en una mayor atención a los retornados.
Sin embargo, estas acciones se enfocaron más en un manejo asistencial y de facilidad para el acceso de remesas desde el exterior, en vez de consolidar una política pública integral para migrantes. Asimismo, el enfoque de la gestión estuvo limitado al plano consular, lo que estrechó los espacios a un mayor ejercicio de derechos o de representación política de los colombianos en el exterior.
