
Opinión de Claudia López Garzón
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En 2008, cuando era estudiante del programa de Liderazgo y Competitividad en Georgetown, escuché una clase sobre el hombre que transformó Medellín: cómo una ciudad que vivía marcada por el miedo logró convertirse en un símbolo de esperanza.
Para mí fue un orgullo enorme ver que, por primera vez, Colombia aparecía en un aula internacional como un caso de estudio ejemplar y no como el cliché repetido en las series de Netflix.
Años más tarde lo conocí en el Orquideorama de Medellín, en la recta final de su alcaldía, cuando trabajaba como periodista de RCN Radio. Allí intercambiamos teléfonos y posteriormente me invitó a convertirme en su Directora de Comunicaciones para la primera campaña presidencial.
Desde entonces he podido constatar lo que define su trayectoria: coherencia, preparación y perseverancia. Fajardo, académico de formación, concibe la política como un ejercicio pedagógico y no como un campo de agravios.
a pesar de la crisis de confianza en la política, todavía hay liderazgos que apuestan por la coherencia, la educación y la esperanza como caminos para Colombia
En Madrid, se reunió con migrantes y colombianos en el exterior. En su intervención presentó un diagnóstico de los principales retos que enfrenta el país y que, según él, entran en “cuidados intensivos” para el próximo gobierno.
Los cinco puntos centrales fueron: la seguridad, con un deterioro evidente en varios territorios; la salud, que exige ajustes estructurales; el sector energético, crucial para la competitividad y la transición que demanda el futuro; la educación, a la que insiste en dar prioridad; y la economía, que requiere confianza y planeación para generar oportunidades.
El exalcalde y exgobernador habló sin estridencias, con la serenidad que lo caracteriza, invitando a pensar más allá de la coyuntura inmediata. Subrayó que la política no debe reducirse a ganar elecciones, sino a transformar vidas desde la decencia.
Al escucharlo confirmé una convicción personal: los insultos y descalificaciones siempre dicen más de quienes los emiten que de quienes los reciben. Su intervención en Madrid dejó claro que, a pesar de la crisis de confianza en la política, todavía hay liderazgos que apuestan por la coherencia, la educación y la esperanza como caminos para Colombia.
