Democracia y elecciones regionales 2019: timón del barco “La Nueva Colombia”


Cerca de las elecciones del 27 de octubre de este 2019, y viviéndose en Colombia un ambiente profundamente político en cada una de las ciudades, municipios y departamentos, incluyendo al colectivo de los colombianos en el exterior, nace una mezcla de sentimientos en los ciudadanos -a veces sentimientos encontrados- que llevan a analizar y profundizar en las causas estructurales que han llevado a los distintos procesos históricos por los que ha a travesado el país.

Si bien es cierto que en algunos momentos ha existido desconfianza por parte de los colombianos en el sistema democrático -ya que no siempre ha contribuido al mejoramiento de su calidad de vida y el acceso a los servicios y libertades básicas incluyendo el derecho a la vida, la salud, la educación,  es el momento de tomar decisiones sabiamente, entendiendo que hacemos parte de un sistema que nos permite acceder con libertad para elegir quién nos representará con honor, valores y transparencia, y para trabajar en el diseño e implementación de políticas públicas que promuevan el bienestar colectivo de los ciudadanos.

Es allí cuando nace el gran interrogante: ¿Qué antecede a qué, la cultura democrática interiorizada en los ciudadanos para saber elegir, o las instituciones democráticas conformadas por los gobernantes con un nivel de ética y valores elevado para garantizar el bienestar de la población colombiana?…

La respuesta es que ambas están estrechamente ligadas, debido a que las superaciones de los déficits democráticos en Colombia generarían más respaldo y confianza de los ciudadanos a la democracia y sus representantes, y el desarrollo de actitudes y de una “personalidad democrática” de los ciudadanos contribuirían a superar muchos de los déficits de la funcionalidad democrática del país.

La democracia es la única opción, por ello debemos trabajar juntos para fortalecerla. Para el fortalecimiento del sistema democrático, debemos empezar por concientizarnos, entender y reconocer que contamos con uno de los mecanismos más poderosos que esta ofrece, como lo es el derecho al voto. Este derecho no debe ser vendido o intercambiado por favores o beneficios momentáneos que a la larga serán cobrados diez veces más en impuestos y políticas públicas que no mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos, sino siendo conscientes a la hora de elegir las propuestas con clara conciencia que pretendan el bienestar presente y futuro de los colombianos.

Igualmente, por parte de quienes optan por representar a los ciudadanos, el deber de interiorizar valores humanos que pretendan el bienestar colectivo antes que el individual, pensando siempre el quehacer político como el arte de gobernar los pueblos y que, como todo arte, debe ser ejecutado buscando siempre la belleza, la estética y en este caso la ética y bienestar de quienes los han elegido… ¡La política para servir!

En un país en transición como el nuestro dónde existen municipios en riesgo de sufrir el flagelo de la violencia política en época electoral, relacionada en algunos casos con la naturaleza de la guerra y el conflicto armado colombiano, otras con dinámicas del entorno global y fronterizo o con la esencia de las reglas de juego informales que han ido afianzándose en la política colombiana, LA DEMOCRACIA es nuestra esperanza para lograr una transformación profunda.

» Los colombianos en el exterior, tenemos el deber de difundir y promover la participación ciudadana activa de nuestros familiares y amigos que residen en Colombia «

Según la Misión de Observación Electoral (MOE), hay 402 municipios en riesgo, de los cuales 176 están en riesgo alto y 78 en riesgo extremo. Los departamentos de Antioquia, Chocó y Bolívar tienen el mayor número de municipios en riesgo extremo.

Es por ello que nuestro deber y misión con Colombia como como personas que hemos nacido en su suelo, siendo adoptados por esa madre patria como sujetos de derechos, ciudadanos y como colombianos, es el de participar activamente en las próximas elecciones del 27 de octubre. Los colombianos en el exterior, tenemos el deber de difundir y promover la participación ciudadana activa de nuestros familiares y amigos que residen en Colombia, y quienes tienen la posibilidad de hacerlo en las urnas al encontrarse dentro del territorio colombiano cuentan con una gran responsabilidad, la de tomar el timón de un barco que está intentando encontrar su norte, el barco de la “nueva Colombia”.

Si bien ese barco necesita unos capitanes que lo dirijan, y que serán los candidatos que resulten electos en estos comicios, no puede ser solo movido solo por ellos. Colombia es un gran barco que se encuentra en reconstrucción, que necesita de un impulso y esfuerzo de muchas personas, de todos nosotros los colombianos/as en Colombia y el exterior, para cambiar y para brindar una esperanza y un futuro a nuestros hijos y a las futuras generaciones.


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