

Por: Nathaly Lara @NathalyLaraG | José David Serrano @jds49349 | Javier Urrea @JavierUrreaC
===
Como mencionamos en nuestro artículo anterior, la creciente intolerancia hacia la migración, tanto a nivel nacional como internacional, promovida por la radicalización de sectores políticos que alimentan discursos de racismo y xenofobia, hace necesario comprender las dimensiones reales de este fenómeno. Siguiendo las recientes publicaciones de El País sobre los estudios del Instituto Nacional de Estadística (INE), presentamos algunos datos clave que ilustran la situación de los colombianos en España.
Actualmente, los colombianos son la segunda población extranjera en el país, con cerca de 860.000 residentes, solo superados por Marruecos. En 2005 ocupaban el cuarto lugar, detrás de Venezuela, Rumanía y Marruecos. Desde 2021, la población colombiana ha crecido un 60%, un aumento impulsado principalmente por factores económicos y laborales, además de motivos sociales y de seguridad relacionados con las dificultades de vida en Colombia.
Se destaca la presencia de colombianos en espacios urbanos grandes, predominando su presencia en ciudades de más de 100.000 y en zonas metropolitanas.
La población migrante colombiana en España está compuesta, en su mayoría, por mujeres (57%) y jóvenes entre 20 y 44 años (54%). Frente a estas cifras, es importante mencionar los cambios estructurales en los perfiles de la población migrante. Mientras que en los años 90 y principios de los 2000 España recibía de manera predominante personas pertenecientes a los sectores de renta más baja de la población colombiana, en los últimos 20 años ha habido un aumento notorio en los perfiles migratorios de personas con formación profesional y acceso a empleo en el país de origen, que buscan en España mejores condiciones de vida y mejores oportunidades de trabajo.
No obstante, estos cambios en el perfil demográfico de los colombianos migrantes no significan necesariamente un acceso a mejores condiciones laborales o de productividad económica. Según los datos de la Seguridad Social, a día de hoy, más de 180.000 (85%) de los 207.000 colombianos registrados en la seguridad social están afiliados por cuenta ajena, lo que demuestra que los colombianos que migran emprenden poco por cuenta propia y se integran en trabajos o empresas pertenecientes a los sectores económicos ya consolidados de la economía española.
En este contexto, las cifras demuestran también que persiste el desafío de acceso a los renglones más rentables y estables de la economía española, algo que se evidencia cifras como que las mujeres colombianas representan el 14% del total de personas dedicadas al trabajo doméstico, ocupando el cuarto lugar de las nacionalidades empleadas en el sector, detrás de la misma España, Rumanía y Honduras.
Como hemos mencionado también en otros artículos de Migración Inteligente, sectores como la construcción, la hostelería, o los cuidados, son vulnerables a fenómenos como la precarización y el subempleo, lo que obliga a llamar la atención frente a las condiciones de integración económica, laboral, social y cultural de los colombianos asentados en territorio español.
persisten retos económicos, sociales y culturales de integración en el país de acogida, reflejado en el acceso a empleos en los renglones económicos más rentables
Se destaca la presencia de colombianos en espacios urbanos grandes, predominando su presencia en ciudades de más de 100.000 y en zonas metropolitanas. De acuerdo con expertos en el fenómeno migratorio, esto obedece al mismo perfil migrante, más profesionalizado y en busca de condiciones de trabajo y modos de vida que se ofrecen en ciudades como Valencia, Alicante, Madrid y Barcelona. Así, puede afirmarse que un colombiano migrante promedio se enfrenta a desafíos similares a los de cualquier habitante de grandes ciudades, como es el costo de la vida cotidiana o el de la vivienda.
Sin embargo, hay otro factor que complejiza esta situación, y es que los colombianos tienen una presencia predominante en barrios de renta baja dentro de las mismas ciudades, los cuales se caracterizan por una menor accesibilidad a servicios públicos y sociales, y mayores niveles de conflictividad social, como son las dinámicas de inseguridad o condiciones de pobreza. De acuerdo con el mismo INE, mientras que los colombianos representan hasta el 3% de la población en las secciones de menor renta de las grandes urbes españolas, su presencia en las zonas de mayor renta apenas alcanza la mitad de esa cifra, con un 1.5%.
De esta revisión, podemos concluir entonces que, a pesar de los cambios demográficos en el perfil migratorio, con aumentos notorios en migrantes profesionales y con mayores capacidades laborales, persisten retos económicos, sociales y culturales de integración en el país de acogida, reflejado en el acceso a empleos en los renglones económicos más rentables y a zonas espaciales con capacidad de brindar buenos niveles de calidad de vida.
