
Lucy Torres | Abogada, Autora y Editora | lucytorres21@gmail.com
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La distancia no nos exime de participar activamente en el destino del país.
Habría que averiguar en qué lugar no hay un colombiano. Somos una comunidad diversa, trabajadora y resiliente, dispersa no sólo por el territorio español, sino por todo el mundo.
Y no se puede negar que nos une un lazo inquebrantable: el amor profundo por nuestra patria y el deseo de no ser invisibles además de lejanos, sino elementos activos de su engranaje social, cultural, político y, por supuesto, económico. El esfuerzo que hacemos desde donde estemos en el exterior es la prueba máxima de abnegación y compromiso.
Impacto
Las cifras evidencian un Impacto Histórico: En 2025, las remesas superaron el valor de las exportaciones de petróleo. Los envíos desde todo el mundo, especialmente desde EE.UU. y España, se han convertido en el primer renglón, el motor más importante de la economía nacional.
Pero este motor tan potente es demasiado silencioso, y por ello esta relación es de una sola vía. Mientras nosotros sostenemos parte del país, para gran parte del gobierno seguimos siendo invisibles, y tanto la gestión migratoria como la atención consular son con frecuencia ineficientes, complicadas, alejadas de la realidad del migrante.
Este año hay dos oportunidades de oro para cambiar esta tendencia, y la indiferencia no es una respuesta adecuada. Históricamente, hemos pecado de apatía en estas elecciones, permitiendo que otros decidan por nosotros. Ya no podemos permitirnos el lujo de simplemente culpar a los demás cuando las cosas en Colombia no salen como esperamos, cuando la atención consular es deficiente, ni cuando los retornados son vulnerados en sus derechos.
La responsabilidad de que nuestra voz sea escuchada empieza con nuestra propia gestión ciudadana. Del 2 al 8 de marzo, podemos votar por Senadores, y para elegir a Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior. Y del 25 al 31 de mayo podremos elegir al Presidente del país.
Hay que votar.
La historia ha demostrado que, cuando nos unimos, logramos cambios estructurales. Recordemos el abusador impuesto de timbre en cada trámite consular. Fue la presión sostenida de activistas lo que logró incluir su abolición en la agenda política, ahorrándonos ese dinero. Esa es la fuerza que debemos movilizar.
Nuestra obligación debe comenzar por informarnos. Debemos enterarnos de quiénes son los candidatos para Representante a la Cámara por los colombianos en el exterior y, más importante aún, cuáles partidos políticos han respaldado verdaderamente nuestras necesidades y tienen entre sus metas priorizarnos.
Necesitamos votar por candidatos que garanticen nuestra inclusión real en el Plan Nacional de Desarrollo y en los programas de las diferentes entidades públicas, reconociéndonos como ciudadanos de primera clase, no como ciudadanos lejanos e invisibles.
Los invito a decidir de manera estratégica e informada. No por fanatismos, sino por propuestas concretas que nos integren. España está lejos, sí, pero nuestro futuro también se construye desde este lado del océano. Hay que salir a votar.
