
Hay noticias que uno lee y sigue como si nada, pero hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza y dejan huella imborrable en el corazón. El terremoto que golpeó a Colombia es de esas noticias que no se olvidan. Uno ve las imágenes, escucha las historias de las familias que perdieron sus casas, de quienes todavía buscan a sus seres queridos, de los comerciantes que perdieron lo que construyeron durante años, y es imposible no pensar en lo que viene después. Porque una cosa es atender una emergencia, y otra mucho más difícil, es reconstruir una vida.
Y mientras todo esto ocurre, hay millones de colombianos que están mirando desde fuera del país. Lo sé, porque llevo muchos años conversando con nuestra diáspora. He estado cerca de comunidades colombianas escuchando sus historias, sus preocupaciones y también sus ganas de ayudar. Siguen de cerca todo lo qué está pasando en el país y cuando Colombia sufre, sienten que también les duele. Por eso creo que en medio de esta tragedia tenemos que hacernos una pregunta que va mucho más allá del terremoto: ¿Está Colombia preparada para recibir toda la ayuda que su propia diáspora quiere ofrecer?
Organizar ese potencial
Porque ayudar no es enviar dinero. Hay colombianos afuera que pueden aportar conocimiento, tecnología, contactos, experiencia empresarial, servicios profesionales e incluso inversión. La diáspora cuenta con arquitectos, ingenieros, médicos, empresarios, constructores, abogados, comerciantes y emprendedores que han aprendido en otros países cosas que podrían ser útiles para reconstruir nuestras regiones. No olvidemos que también hay empresas colombianas en el exterior que podrían participar en proyectos de reconstrucción, generar alianzas y abrir mercados para productos de las zonas afectadas.
Muchas veces Colombia no sabe cómo organizar ese potencial, y aquí es donde creo que esta tragedia también puede convertirse en una oportunidad. No deberíamos esperar a que pase la emergencia para empezar a hablar de la diáspora. La reconstrucción va a durar años. Habrá que recuperar viviendas, escuelas, hospitales, carreteras, negocios y, sobre todo miles de empleos. los colombianos que viven fuera pueden jugar un papel importante que debe ser muy organizado por medio de los lideres. Se requiere mucha información, apoyo del gobierno y lo mas importante: transparencia.
La importancia de los colombianos en el exterior
Requerimos que el Gobierno nos diga claramente dónde podemos aportar y cómo hacerlo. Durante años hemos hablado de la importancia de los colombianos en el exterior, sobre todo en época electoral, ahí somos importantes. Se habla de nosotros, se buscan nuestros votos y se recuerda el tamaño de las remesas que enviamos al país. Pero después de las elecciones, muchas veces volvemos a quedar lejos de las prioridades nacionales y eso mis amigos tiene que cambiar.
La nueva administración tiene una oportunidad para demostrarlo. Y también el nuevo Representante a la Cámara por los Colombianos en el Exterior. Yo pienso que esta tragedia puede ser una primera prueba y no hablo de política partidista, hablo de responsabilidad.
El representante de los colombianos en el exterior debería estar preguntando al Gobierno cómo vamos a participar en la reconstrucción. Debería estar escuchando a las comunidades en Miami, Madrid, Nueva York, Orlando, Londres y en tantos otros lugares donde viven nuestros compatriotas. Debería decirle al país algo muy sencillo: “Aquí hay millones de colombianos que quieren ayudar. Organicemos esa voluntad.”
Socio estratégico de Colombia
La diáspora debería ser un socio estratégico de Colombia, un socio para invertir, para generar empleo, para abrir mercados, para compartir conocimiento y, en momentos como este, ser un socio para reconstruir. Yo tengo la esperanza de que podamos aprovechar esta tragedia para construir algo que vaya mucho más allá de levantar paredes. Podemos reconstruir puentes entre quienes se quedaron y quienes se fueron.
Hoy nuestro país está herido frente a una tragedia en la no pueden haber colores políticos que valgan más que la vida de nuestra gente. Hay que ayudar, reconstruir, acompañar, pero también hay que aprender. Una de las lecciones que esta tragedia podría dejarnos es que tenemos una Colombia enorme fuera de Colombia.
Risaralda en Madrid
La pregunta ya no debería ser si la diáspora quiere ayudar. La pregunta es: ¿Está Colombia dispuesta a dejarla ayudar? Y para eso, la gobernación de Risaralda y la marca Hecho en Risaralda junto a FIDATEC han generado un encuentro internacional para poder reconstruir desde afuera nuestro país. Risaralda Nos Une tendrá lugar en Madrid los días 19 y 20 de septiembre, en Atenas los días 26 y 27 de septiembre, y, en Miami, Estados Unidos, los días 6 y 7 de octubre de 2026.
La invitación es a participar y exigirle al gobierno que nos permita ser parte de la reconstrucción de nuestro país y nuestras familias.

