
Se siguen escalando campañas “xenófobas” o contra la migración en todo el mundo. Desde cacería a migrantes, hasta culpar al colectivo de la inseguridad y de convertirse en una carga para el sistema de seguridad social. Desde hace años gobernantes como Donald Trump y partidos de ultraderecha a nivel internacional han conseguido réditos electorales e inclusive ganar elecciones con campañas de odio contra los migrantes.
Al llegar a gobernar promueven expulsión de migrantes, recortes de derechos sociales e imponen obstáculos para que los migrantes tengan libertades y derechos. Esta situación la vivieron los judíos y ahora requiere enfrentarse técnicamente para superarlo. Ello se consigue analizando cómo ha sido el proceso de transmisión de la xenofobia del plano individual al institucional y cómo afrontarla desde la cohesión social.
Definición técnica de la Xenofobia
Se considera que la Xenofobia es toda distinción, exclusión, restricción basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga como fin menoscabar el reconocimiento o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública. Las fobias son comportamientos sociales reprochables y pueden ser penalizados por la ley.
Proceso de transmisión social de la xenofobia
La Xenofobia se colectiviza porque las personas tienden a unirse a grupos con los que se identifican en creencias. Por eso este comportamiento e ideas, pasa de un comportamiento individual a grupal, cuando los individuos se integran en grupos con los cuales comparten el rechazo hacia la diversidad étnica, reafirmando colectivamente sus creencias.
Seguidamente estos grupos xenófobos para no ser rechazados por el resto de la sociedad promueven fake news, donde pretenden justificar su discurso anti-migración. Por su parte los medios de comunicación alternativos y las redes sociales sirven de parlante transmitiendo la falsedad de ver la migración como problema y se convierte en sesgos cognitivos sociales.
Estos sesgos según el neuromarketing son interpretaciones equivocadas de la realidad que terminan integrándose en la mente de las personas generando actitudes proclives al relato xenófobo. Por esta razón, actualmente en Europa y países desarrollados la opinión pública, cuando es encuestada sobre los principales problemas, pone entre los primeros la migración.
La institucionalización de la Xenofobia
Partidos políticos aprovechan el ambiente anti-migración generado por redes sociales y medios de comunicación para perfilar sus campañas con políticas contra la migración y ganar elecciones. Los grupos de ultraderecha aglutinan a los xenófobos y terminan defendiendo política de expulsión de migrantes y recortes de derechos sociales económicos, culturales y libertades en general.
Desafortunadamente la discriminación o perdida de derechos, por ser migrante, hace más vulnerables a quienes hacen parte de grupos de especial protección como las personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres, menores de edad, grupos LGBTI. Como consecuencia, estos grupos enfrentan dificultades de atención más agudizada en los procesos de regularización, empleabilidad, ámbitos educativos y empleo entre otros.
La situación anterior se denomina Discriminación Interseccional que sucede cuando se discriminación no solo por una característica, como la de ser migrante, sino que se integra otra como la de ser mujer, persona con discapacidad, colectivos LGBTI…
Frente al relato antimigración se debe hacer pedagogía en defensa de los aportes de la migración en los países. Hay que recordar que la migración responde a las necesidades de los países
El deber de protección a migrantes por sus cancillerías
Ante el grave riesgo de discriminación de migrantes en el exterior por la xenofobia existente, los países de origen tienen el deber de acompañar a sus connacionales por sus cancillerías a través de Embajadas y Consulados, con procesos de cohesión social. La cohesión social se refiere al grado de unión, confianza y sentido de pertenencia que existe dentro de un grupo o sociedad.
Es un componente esencial para la estabilidad y el desarrollo de cualquier comunidad, ya que implica que las diferencias entre personas o colectivos no se traduzcan en fracturas insalvables, sino que sean gestionadas de manera constructiva y respetuosa.
Con la cohesión social se obtiene:
• Confianza y solidaridad: La confianza entre personas facilita la cooperación y la resolución pacífica de conflictos, mientras que la solidaridad impulsa acciones colectivas en beneficio del bien común.
• Participación e inclusión: Una comunidad cohesionada promueve la participación activa de todas las personas en sus diferentes espacios sociales, económicos y políticos.
• Sentido de pertenencia: El reconocimiento —real o simbólico— de la diversidad y el valor de todas las personas fortalece el sentido de pertenencia y la identidad colectiva.
Frente al relato antimigración se debe hacer pedagogía en defensa de los aportes de la migración en los países. Hay que recordar que la migración responde a las necesidades de los países como: reponer la fuerza de trabajo local, ocupar empleos a los que se niegan los residentes, impulsar la natalidad, incrementar cotizaciones de seguridad social, contribuir al pago de los pensionistas, reemplazar una población envejecida.
Se calcula que Europa requiere millones de migrantes en la próxima década para cubrir las demandas indicadas.
En general el afrontamiento de la xenofobia, requiere que las cancillerías a través de sus delegaciones, asuman competencias para realizar convenios, pedir asistencia, subvenciones y con ello diseñar e implementar: Programas y proyectos de caracterización, sensibilización – formación, incidencia política en favor de sus diásporas y sobre afrontamiento integral de la discriminación interseccional.
Valga recordar que la Convención de Viena que reglamenta la existencia de las propias delegaciones del exterior, permite a las cancillerías trabajar por los intereses de sus connacionales. La pregunta a la Cancillería Colombiana es… y para cuando esto?

