“Por mi culpa por mi gran culpa”


Uno de las grandes amenazas para la sociedad se llama culpa, en toda discusión sociocultural aparece la culpa como protagonista, y es que este sentimiento, por así llamarlo, siempre resulta útil para desviar la mirada a terceros, mejor dicho, todo lo que haga falta a fin de evadir responsabilidades y de lavarse las manos como Poncio Pilato…

La propuesta desde la plataforma Open Mind, se resume en sustituir la culpa por la responsabilidad, es decir, si cambiamos el discurso cortopunzante de la culpa y comenzamos a tomar consciencia de la responsabilidad, podríamos ver toda circunstancia desde otra óptica.

La tarea entonces no es otra que la de reentrenar nuestra mente para cambiar la programación y los paradigmas que, a menudo, nos hacen sufrir; los antiguos hawaianos disponían de una herramienta para resolver conflictos a través de la responsabilidad de los actos, la conciliación y el poder de las palabras armoniosas, basadas en el amor y en el perdón.

El arte de resolución de conflictos, a través de la responsabilidad, el amor y el perdón, es una habilidad maravillosamente útil para vivir en paz y lograr una verdadera calidad de vida, en la complicada carrera de las relaciones humanas, esto es porque aprendemos a entender, que la culpa del otro no es más que mi responsabilidad, en resumen, la culpa se debe sustituir por responsabilidad y no es ajena, sino propia.



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