Migración venezolana en Colombia, otra mirada a la realidad


Con los venezolanos nos conocemos desde pequeños. Nacimos juntos e hicimos parte del mismo proyecto de “La Gran Colombia”. Hoy aunque somos naciones independientes, nuestra historia siempre ha estado unida como hermanos del pueblo Latinoamericano. Desde siempre hemos bailado juntos y compartido al ritmo de Pastor López, Los Billos Caracas Boys, Oscar d’ León, a demás de compartir una misma tierra llanera y la península de la guajira con la cultura Wayuu, sus músicas, colores y diversidades.

La solidaridad del pueblo Venezolano con Colombia ha sido una constante. Durante tres décadas, Venezuela ha recibido millones de colombianos que han tenido que migrar por el conflicto armado en el país. Ahora que los vientos soplan a favor del cambio y la paz en Colombia, es el momento de poner en practica el popular refrán: “Hoy por ti, mañana por mi” con nuestros hermanos Venezolanos.

Colombia ha sido un país emisor de migración a diversos países a nivel mundial, y ha llegado el momento de ser receptores de migrantes. Actualmente el Gobierno prepara proyecto de ley para establecer la “Política integral migratoria” del Estado colombiano. Esto, teniendo en cuenta que la política migratoria del país se enfocó durante muchos años en la atención de colombianos en el exterior y en los mecanismos necesarios para su integración y vinculación con el país, sin embargo, en los últimos años, Colombia no solo ha sido un país emisor, sino también receptor.

Esta nueva iniciativa legal incluye definiciones sobre los derechos y obligaciones de los migrantes,  requisitos y condiciones para la entrada y salida del país, los términos de la protección internacional a los extranjeros en el país, las conductas y sanciones a nacionales y extranjeros, el régimen de visados, la nacionalidad colombiana y los trámites y servicios migratorios, entre otros.

Las migraciones son necesarias para los pueblos, ya que diversifican y enriquecen las culturas receptoras. Países como EE.UU, Chile, Argentina, entre otros se han construido a base de migraciones. Un pueblo que se mira solo a si mismo se pierde la oportunidad de disfrutar, crecer y aprender de otros. Los discursos de xenofobia y racismo frente a la migración empleados en algunos estados actualmente -que rechazan algo que los hizo posibles como país-, y las decisiones geopolíticas severas contra otras naciones son algo que no debemos repetir. Las fronteras son construcciones que no solo son muros que separan, sino que son puentes que unen. Las músicas, las comidas, las culturas, los bailes y las esperanzas nos deben unir en una convivencia con respeto. Las políticas de cooperación a nivel internacional y las políticas sociales a nivel nacional deben estar al servicio de los ciudadanos del mundo, sin importar su procedencia, nacionalidad, origen, creencia, y la solidaridad debe ser una forma de vida entre las naciones y pueblos.



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