Igualdad


“Y leyó en el arco de la entrada: PRONTO SE DIRÁ DE VOSOTROS, LO QUE SUELE AHORA DECIRSE DE NOSOTROS: ¡¡MURIERON!! Con frasecitas fúnebres a mí no me impresionan. Patria – Fernando Aramburu.

La anterior cita está en uno de los libros más premiados de los últimos tiempos, que Fernando Aramburu dejó a la rica cultura española. He querido empezar este articulo con esta frase con la que el autor descolocó mis emociones, pero me causó una sonrisa, de esas que solo los amantes del humor negro soltamos ante algo que puede ser traumático para cualquier ser sensible que transite por el mundo.

Pero dejando atrás la descripción egocéntrica, quiero invitarle a reflexionar sobre un verdadero tema de igualdad. Parece que el sitio donde los seres humanos somos iguales es en el cementerio; justo donde los derechos terminan para el rico, como para el pobre, para el hombre o para mujer, para negro como para blanco y, en definitiva, vemos la paradoja de la vida donde lo que más deseamos es a lo que más le tememos.

La igualdad es un derecho; todos debemos tener las mismas oportunidades, pero lastimosamente por nuestro deseo de diferenciarnos y nuestros conflictos y carencias emocionales, buscamos sobresalir por encima de los demás, haciendo prevalecer nuestras ideas por encima de los otros.

En eso deberíamos centrarnos. En construir una nación desde la diferencia y el respeto, no siendo los tontos útiles de personas con ansias de poder que lo único que tienen son deseos de gloria o de dinero, sacrificando familias, amigos y hermanos.

Colombia es una nación muy plural y multiétnica, somos del mestizaje y los nativos, tenemos doscientos años de historia como República y no hemos podido construir una idea de país. Por favor querido compatriota, antes de decir que usted es de izquierda o de derecha, conservador o liberal, petrista o uribista, paramilitar o guerrillero, recuerde que Colombia es muy grande, todos cabemos en ella.

Que respetemos la vida de nuestro rival político, no seamos tan radicales con los insultos y los improperios solo porque hay alguien que piensa diferente a nosotros, porque de las palabras se pasa a las acciones; lo que un día pensamos, otro día lo decimos y luego lo ejecutamos; es decir, que la palabra también asesina; suficiente sangre hemos derramado y recuerde que cuando estemos muertos seremos iguales, pero nos hemos perdido la posibilidad de disfrutar de la vida, de nuestro país y de nuestros compatriotas.


Columnista Andres Silva en escolombia


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