El camino ambiental del gobierno de Iván Duque y Marta Lucía Ramírez


El tema ambiental se ha convertido en la realidad de nuestra generación, cobrando mayor intensidad en la vida de las personas, constituyéndose el medio ambiente en un asunto relevante y recurrido en la agenda internacional en los últimos años. Sin duda, el mayor reto de los actores (públicos y privados) está en diseñar políticas de Estado que concreten mecanismos institucionales; económicos; y políticos que permitan afrontar las problemáticas ambientales del mundo y de cada país (deforestación, cambio climático, rellenos sanitarios, contaminación de aguas, aumento de la frontera agrícola, páramos sin delimitación, las cuestiones propias de la industria extractiva, contaminación del aire, la pérdida de biodiversidad, contaminación de los suelos entre muchos).

Los gobiernos deben construir un camino ambiental para lograr «la gran transición en el modelo de desarrollo y evitar simultáneamente una gran depresión», como la llama Klein (2015).

Son muchos los problemas ambientales, sin duda el cambio climático es el más grande de la actualidad, y, quizás, una de las más severas amenazas sociales y económicas para el planeta y para la vida de los seres humanos. Está plenamente establecido que la variabilidad del clima y la presencia cada vez más frecuente, de fenómenos meteorológicos extremos como: sequías, olas de frío y de calor, inundaciones, producen graves impactos con mayor afectación en las comunidades económicamente más desprotegidas.

Nadie puede ser indiferente y sentirse libre de los problemas ambientales en la aldea global y mucho menos, en el país mega diverso que es Colombia. Los países en desarrollo (como en nuestro caso), son los más vulnerables a las problemáticas ambientales, y además cuentan con recursos limitados para proporcionar una respuesta eficaz a fin de afrontarlos y convertirlos en una oportunidad; por ello, la agenda ambiental es una de las cuestiones clave en las negociaciones internacionales.

Por todo lo anterior, consideramos que el gobierno del presidente Iván Duque y la vicepresidente Marta Lucía Ramírez tienen retos importantes en esta materia. Durante la campaña hablaron de la sostenibilidad como eje transversal del programa de gobierno y como catalizador de muchos problemas del país (en el árbol de Duque la «sostenibilidad ambiental» es el follaje que requiere «participación y transparencia» como sol y lluvia para que dé frutos).

Asumir el sector ambiental y desarrollo sostenible (representado en el Sistema Nacional Ambiental [SINA]), es una necesidad nacional para afrontar con eficiencia los problemas que se presentan en todo el territorio nacional. Los cuales se deben al debilitamiento administrativo, económico y técnico generado por las decisiones en el nivel central. Así mismo, a la falta de diálogo multinivel con concertación y coordinación de la cartera ambiental con otros sectores económicos y con las distintas entidades territoriales.

La esperanza para este período constitucional de cuatro años es convertir el sector ambiental en estratégico y fuerte en la agenda nacional con reformas administrativas serias y acordes a las necesidades de país y una financiación que sea estable y eficaz para los proyectos y acciones a largo plazo; decía Franklin D. Roosevelt con mucho acierto, «la nación que destruye su suelo, se destruye a sí misma».

Adenda. Celebramos el reconocimiento del Parque Nacional de Chiribiquete (extensión: 42.680 km²) el pasado 29 de junio por la Unesco como patrimonio de la humanidad en razón de sus excepcionales valores naturales, culturales y arqueológicos; ahora, el gobierno debe diseñar estrategias para financiar los programas de conservación e investigación, sin duda allí tenemos una gran riqueza en biodiversidad y recurso hídrico para el país.



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